Cómo lograr que mi bebé se integre a la dieta familiar

  • 25 febrero, 2020

La alimentación será siempre una montaña rusa de emociones y experiencias

Llevas un proceso de nuevos alimentos, nuevas experiencias y seguramente una montaña rusa en donde tuviste días en los que tu bebé aceptó fácilmente los alimentos, otros no tanto, pero el aprendizaje de tu bebé ha avanzado hasta lograr su integración a la dieta de la familia.

¿Cómo hacerlo? ¿En qué momento?

Algo que debes saber es que ese menú especial que le cocinabas al inicio, no debe perdurar por siempre.

Cuando se esté acercando el año, el plato de tu bebé debe contener los mismos alimentos que contiene el plato de sus papás, ajustando las texturas que lo requieran para asegurar siempre su seguridad y bienestar.

Es importante tener en cuenta que en este momento es cuando los alimentos deben ser su fuente principal de energía y nutrientes. La leche materna o fórmula láctea se debe ofrecer en horarios organizados para no desplazar el consumo de alimentos.

Pero, ¿Qué pasa entonces con la introducción de algunos alimentos que no hemos mencionado?

Seguramente te habrás preguntado en qué momento puedes introducir los derivados lácteos y la leche de vaca, además de cuáles de las opciones que presenta el mercado son las más adecuadas.

Dentro de nuestras recomendaciones y experiencia, los lácteos los incluimos en la alimentación a partir de los 9 meses, sin embargo, la evidencia científica concluye que este grupo de alimentos se pueden incluir desde los 6 meses.

Nuestra opinión profesional es que, teniendo la leche materna o fórmula láctea como base de la alimentación, los lácteos pueden esperar. Debes saber también, que si decides no ofrecerlos a tu bebé tampoco son un alimento imprescindible en su alimentación.

Para iniciar con este grupo de alimentos siempre prefiere los más naturales y en el caso de los yogures asegúrate leyendo su lista de ingredientes que no contengan azúcar adicionada.

A diferencia de los derivados lácteos, la leche de vaca si debe ofrecerse pasado el primer año y siempre evaluar cada caso de manera individual para saber su necesidad y porciones adecuadas.

La sal es un condimento que genera dudas desde el inicio, es en este momento cuando seguramente ya la estarás incluyendo en sus preparaciones, pero ten presente que ésta potencializa el sabor de los alimentos y todo es cuestión de educación, pues no queremos que tu bebé tenga un paladar inclinado hacia los alimentos con gran cantidad de sal, por eso te recomendamos preparar los alimentos de la familia con la mínima cantidad requerida; si eres de aquellos que acostumbraban agregar grandes cantidades de este condimento esperamos que para este momento los hábitos ya se hayan modificado. Te recomendamos que la sal utilizada sea yodada.

nuevos alimentos, nuevas experiencias

Cuando tu bebé se incluye en la dieta familiar no podemos dejar atrás la variedad de las preparaciones que ofrecemos, pues con esto favoreceremos siempre su interés y relación positiva por los mismos.

Asegurar su interacción y participación con los alimentos ofreciendo texturas sólidas, pues ésta será la clave para lograr su independencia al comer.

El tiempo pasó, pero debemos continuar garantizando siempre un momento de comer tranquilo y positivo donde la educación y el ejemplo sea la base para lograr que tu bebé aprenda a comer, estableciendo sus gustos y preferencias.

Debes saber que su apetito y comportamientos no serán por siempre iguales.

¿Qué quiere decir esto?

A medida que tu bebé vaya creciendo, se irá integrando no solo a la dieta y hábitos familiares, también irá descubriendo nuevas experiencias con los alimentos a través de nuevos amigos y nuevos lugares como su jardín infantil y por ello, su conducta alimentaria se modificará.

Por esta razón debemos continuar siempre con una rutina establecida:

– Saber que los alimentos los ofrecen siempre los adultos.

– No obligar a comer ni caer en distracciones para lograr que coma.

– No presionar con normas de etiqueta. Tu bebé aprenderá a comer con cubiertos más adelante a través del  ejemplo de sus papás. Permítele comer con la mano si esto le da más confianza.

– Tener presente que las porciones y cantidades de alimentos no serán siempre las mismas, por esto te decimos: “confía en la cantidad que tu bebé decida comer”, y lleva siempre un seguimiento tranquilo de su crecimiento a través de su pediatra o nutricionista.

Continua con el interés de una adecuada educación en alimentación, siempre ofreciendo alimentos naturales y orientando en un equilibrio saludable con los alimentos procesados que se vayan incluyendo a medida que tu bebé vaya creciendo.

La alimentación será siempre una montaña rusa de emociones y experiencias, pero recuerda siempre que lo importante es llevar un proceso tranquilo y agradable para todos en casa.

BIBLIOGRAFIA
ESPGHAN, 2017
Mary Fewtrell et al. (2019) ESPGHAN
Lisa Daniels et al. (2015)
Enrique Romero-Velarde (2016)
Yibby Forero T. et al. (2018)

Firma Nutricionistas Eat Petit

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