Recomendaciones para la alimentación después del año

  • 24 mayo, 2020

Llegó el primer año de tu bebé y con esto seguramente algunos cambios en comportamientos y preferencias alimentarias. Terminamos el proceso de alimentación complementaria, y para este momento esperamos que ya esté consumiendo toda clase de alimentos naturales o la mayoría de ellos.

Sin embargo, es totalmente normal que ciertas situaciones ya no sean las mismas: Como decimos en consulta, la alimentación infantil es y siempre será una montaña rusa, donde siempre habrá algunos momentos “mejores” que otros.

Recuerda que el proceso de alimentación complementaria estuvo basado en momentos y experiencias sensoriales que nos permitió exponer a tu bebé a gran variedad de alimentos, texturas, sabores y colores.

Entonces, ¿Qué pasa después del año?

  1. La velocidad de crecimiento está directamente relacionada con el apetito de tu bebé, por lo que es normal que después del primer año su apetito pueda disminuir y por ende el consumo de alimentos. Asegúrate de estar ofreciendo la porción de alimentos adecuada; si ofrecemos más cantidad de alimento de lo recomendado, caeremos en el error de creer que “no come nada”. Sin embargo, no te angusties porque siempre habrá días o momentos en los que realmente no quiera comer, lo importante es tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
    a. Los alimentos siempre los ofrecen los adultos. Podemos dar opciones para que el pueda elegir, pero siempre dentro de límites establecidos por los adultos.
    b. El plato de toda la familia siempre debería contener los mismos alimentos, no debe existir un menú especial.
    c. Continúa con la rutina y horarios de alimentos. El no haber consumido alimentos en algún tiempo de comida, no quiere decir que todo se deba ajustar a eso.
    d. Confiar en la naturaleza de nuestros hijos, esto implica reconocer y aceptar que él está comiendo lo que realmente necesita.
    e. No obligarlos a comer, esto significa que nuestro hijo comerá porque lo necesita más no porque se le prometió un premio o por el contrario se le amenazó con un castigo.
  2. Podrá ser más selectivo con alimentos y preparaciones, es normal. El alimento que hoy le encantaba puede que mañana no le guste; o el que hoy no le “gustaba” puede que mañana lo consuma con mucho agrado. Por esto es importante nunca dejar de ofrecer los alimentos y siempre variar preparaciones y opciones de los mismos. Te recomendamos ofrecer preparaciones diferentes de almuerzo y comida.
  3. Procura cumplir siempre con un ritual de comer, donde se consuman los alimentos en compañía, en un lugar destinado para esto, con un tiempo prudente y con las herramientas necesarias. No te recomendamos acudir a videos o juguetes para lograr que consuma alimentos, recuerda que éste rechazo es momentáneo y puede ser una conducta normal en el niño sano.
  4. No presionar con normas de etiqueta. Permitir que coma siempre sólo si así se siente más cómodo para explorar, aventurar e investigar con la comida. Recuerda que esto favorecerá su relación o vinculo positivo con los mismos alimentos. Aprender a comer con cubiertos lo hará a través del ejemplo e imitación de sus padres con tiempo, paciencia y amor.
  5. Los tiempos de comida ofrecidos durante el día dependen de cada uno, pues no olvides que todos son un universo diferente. Para definir esto debes tener en cuenta que los refrigerios, tiempos de comida secundarios, no deben desplazar las comidas principales. Ten presente que en este momento los alimentos son su mayor fuente de energía; la leche materna o fórmula láctea debe ser en las cantidades adecuadas para no desplazar a estos últimos.

Garantiza siempre un momento tranquilo y amable de comer, sin distracciones y con lenguaje positivo. Recuerda que debemos ser un ejemplo de lo que queramos que sea nuestro hijo.

Es decir, tener una alimentación balanceada pero también disponer de un horario y una rutina establecido.
La alimentación de los niños a veces se basa en las expectativas tan altas que se ponen los cuidadores, que para el niño en muchas ocasiones, por no decir todas, representa un reto difícil de superar.

Es por ello que con amor, respeto y dedicación lograremos tener niños que amen la hora de comer y para ellos sea un momento agradable del día.

BIBLIOGRAFIA
Gonzales, C. Mi niño no me come. Carlos Gonzales. 201
Birch L, Fisher J. Apetito y conducta alimentaria. Pediatr Clin North Am (ed. esp.). 1995; 4: 869-90. 3. Bras J. Conducta
alimentaria: problemas y trastornos. En: Bras J, de la Flor JE. Pediatría en Atención Primaria. 3ª ed. Barcelona, Elsevier;

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