Ser papás es sin duda una de las experiencias más maravillosas que se puede vivir, pero como dice la sabiduría popular: “nadie nace aprendido” y nos imaginamos que tú te has dado cuenta de eso cada día con tu bebé. Por eso hemos querido hacer una recopilación de anécdotas de papás primerizos para que veas que no solo a ti te pasan estas cosas.

“Se nos pasó ese pequeño detalle”

“Estábamos mi esposo y yo aún en el hospital después de tener a mis gemelas y una de ellas no paraba de llorar, La amamanté, entre los dos la consentimos, la cargamos, le sacabamos los gases y seguía llorando, así que en el medio de la noche y cansados llamamos a la enfermera, quien con toda la tranquilidad nos pregunta: ¿ya le cambiaron el pañal? ¡Plop! Efectivamente el pañal de mi bebé necesitaba un cambio ¡urgente!”

Carolina, 28 años

Ojitos raros

“Le estaba dando tetero a mi bebé y de repente comenzó a girar los ojos, me asusté y después comprendí que eso lo hace cuando se está durmiendo, jajaja, yo pensé que se estaba ahogando.”

Mariana, 33 años

Un accidente inesperado

“Una vez bañé a mi hija y la estaba secando mientras la cargaba y de repente comenzó a hacer popis. Estaba con mi hermana que no paraba de reírse de ver mi cara sin saber qué hacer”.

Tatiana, 35 años

 

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Más tranquilos con el segundo

Cuando tuvimos  a nuestro primer bebé, el niño medio lloraba y de una salíamos corriendo para donde el doctor o lo llamábamos a cualquier hora. Ahora con el segundo bebé uno ya sabe que son los gasesitos. Definitivamente, el pediatra no duerme cuando se trata del primer bebé de cualquiera, jejeje.

Daniel, 34 años

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Lágrimas de cocodrilo

Yo no tenía ni idea que los bebés solo producen lágrimas hasta los 4 meses, por eso cuando mi hijo lloraba yo pensaba que era de mentira, ahora lo recuerdo y me da cargo de conciencia 🙁

Maria Angélica, 30 años

Llanto solidario

La primera noche en casa nuestra hija no paraba de llorar, revisamos todo e hicimos lo que nos dijeron pero el llanto no paraba, fue tanto el llanto que mi esposo y yo nos pusimos a llorar junto con ella.

Ángela, 38 años

¿Y tú qué anécdotas tienes? ¡Compártelas con nosotros en los comentarios!

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